«Mamitis» ¿Qué es y cómo abordarla?

Estoy segura de que habréis oído hasta la saciedad que vuestro hijo/a tiene mamitis… La «mamitis», con su terminación en -itis nos transmite un matiz de enfermedad o patología, sobre todo, si el que «diagnostica», es una persona ajena a vuestro núcleo familiar e incluso, ajena a vuestra vida…

¿Cuándo aparece la temida «mamitis»? Ejemplos.

A veces se producen varias situaciones en las que podremos apreciar este juicio oculto (a veces no tanto) del que os estoy hablando. Os muestro algunos ejemplos que no os sonarán nada extraños:

  1. Vais al pediatra con el retoño, y aunque mamá esté en su campo visual y papá intente por todos los medios acompañar con caricias y palabras de aliento… tenemos un llanto de angustia y terror cuando su madre trata de depositarle en la báscula para que se le mida o se le pese. El facultativo en cuestión no dudará en calmarnos diciendo que es mamitis, que se pasará.
  2. Vamos a hacer la compra al supermercado y si mamá se pierde un segundo, aunque papá esté a su lado, y le quiera mucho, tenemos un estallido dramático… ¡mamaaaaaaaaaaaa!!!… aquí aparece en escena la cajera… «Uiiiii esta pequeña… parece que alguien tiene mamitis…»
  3. El chiquitín debe quedarse unas horas en la Escuela Infantil hasta que papá y mamá terminen de trabajar… o quedarse con sus abuelos a los que adora, dá lo mismo. Se sentirá triste y no entenderá por qué mamá se marcha de su lado.
  4. Viene a casa un canguro o familiar a cuidar a nuestro hijo/a mientras vamos a realizar lentos, pesados y molestos trámites… del  mismo modo llorará desconsoladamente al verte partir.

Contadme, ¿os suenan estos ejemplos?, os leo en los comentarios 🙂

¿Existe la «mamitis»? Características.

Tras lo anteriormente mencionado os recomiendo (siempre desde el cariño y el sentido del humor) que os compréis un buen aceite de coco, éste funciona muy bien para lograr que todos estos juicios y otros os resbalen de maravilla. También unos tapones para los oídos funcionan genial para no oir la multitud de consejos y recomendaciones no pedidas que os darán sin parar. Mantener en la medida de lo posible el estrés a raya será clave para reaccionar mejor ante estas situaciones , sobre todo si se producen fuera del hogar; aquí os hablo de ello.

 

¿Qué caracteriza a la temida «mamitis»?

  • El pequeño/a llora con desconsuelo cuando se separa de su madre aunque tenga edad para percibir que está cerca, por ejemplo, en otra estancia del hogar.
  • Necesita a su madre para gestionar lo que siente, ella le da seguridad. Le enseña a gestionar sus emociones.
  • Su ánimo decae si se separa de su madre.
  • Se frustra, enfada, entra en berrinche o rabieta si su madre se marcha de su lado.

¿Realidad o mito?

Dicho ésto, me dispongo a desmitificar éste término y a ponerle las palabras reales que son las que en mi opinión, deben sustituir a «mamitis».

  • La «mamitis» no existe, lo que existe es el apego seguro.
  • El apego seguro es síntoma de salud.
  • Es natural, es normal, es necesario,es un mecanismo de supervivencia.
  • Los niños pequeños son primitivos, aún no saben gestionar sus emociones. El contacto estrecho con su madre les prepara para el futuro. Acompañarles en el camino es regalo, siempre.
  • Los niños son mamíferos; se nos olvida a menudo que no diferimos de los animales de los que provenimos o con los que compartimos ésta condición.
  • El niño necesita a su madre. Ha vivido sus primeros 9 meses de existencia dentro de su cuerpo; no es una cuestión de género, es una realidad… los pequeños van a necesitar tocar, oler, estrujar, mirar a su madre. Aún no entiende que está fuera de ella.

No te sientas culpable.

Por último, quiero deciros que como casi todos en ésta sociedad, sentimos la culpa en muchos momentos de nuestras vidas… nos sentimos culpables por ser las responsables de que nuestro hijo llore angustiadamente, nos sentimos culpables por tenernos que separar para ir a trabajar, o por necesitar un respiro o por querer ir rápidamente al pasillo de la verdura mientras que nuestro compañero hace cola en el supermercado con el pequeño.No te sientas culpable. Si, conciliar es complejo, si, la mapaternidad es una montaña rusa emocional a veces, pero no te sientas culpable.

Nuestro estado es primordial en estos casos, no es lo más recomendable castigar al niño, amenazarle con no volver más, recurrir a premios o chantajes para que se calle; todas éstas «soluciones» rápidas no hacen más que negar un proceso natural que tan solo necesita ser acompañado. No es fácil someternos al contínuo juicio externo, y a veces también queremos llorar y que acabe lo antes posible. Os entiendo.

Por ello, cuando éstas situaciones se pruduzcan os vendría genial parar, respirar, y preguntaros como os sentís cuando ocurre. La adecuada gestión de éstos episodios serán clave para normalizar y naturalizar lo que está pasando. Darle la vuelta a la tortilla y entender qué ocurre, qué pasa, y que depués vendrán otras fases en el desarrollo de vuestro hij@.

Padre, madre, pedid ayuda, buscad grupos de apoyo en vuestra ciudad  donde podáis sentiros arropados y no juzgados, existen muchas parejas que están pasando por lo mismo, es fundamental. Aquí os hablo de la necesidad de hacer tribu.

 

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